viernes, 25 de abril de 2014

Querido diario imaginario. Abril 2014











Así como comenzaron  los días de este año  no tengo ánimo de nada.
Como lo dije ayer; “Al final del arcoíris  no hay un cofre de oro sino mierda y  orina”.

Mi espectacular amante manier, estas últimas dos semanas me visito con dos desmayos y me dejo tumbado un par de días.

Divague por Valparaíso y por el centro de Santiago desvarié. Estuve perdido y confundido sin saber a dónde ir  y cómo llegar.
La recuperación a ha sido lenta.  Y estoy solo. Pero eso ya lo sé y me asusta.

Cuando llegan todas  las malas llegan juntas y no de a una y se paradas.
Mi salud esta deplorable. No retengo nada y la vista está como el ajo.
El oftalmólogo me  cobro muy caro así que de lentes ópticos por el momento no.

He tenido que apretarme el cinturón
Dado que mis divisas están bajas.

Me he recluido como antes  en nada.  Conozco la crisis. Vuelvo andar por las sombras.


Pero lo  peor es que mi perrita la querida Flori esta  enfermita al parecer de los pulmones.
Y yo estoy  pal gato con eso. Le  pido a Dios que  no se la lleve todavía
Y que no sufra. Me parte el corazón verla así. La mantengo  ocupada a puros besos y canciones de cuna.

Producto de todo esto  es que mande a la cresta el viaje a Canadá  y tome la firme decisión de asistir a mis perros, fortalecer el palacio perruno y gastar mis cartuchos  en Bolivia. Así estoy más cerca de ellos  por cualquier  cosa.

Manier me ataca en la cama  a la hora de dormir cierro los ojos  y  veo puntos  azules y rallas blancas que se mueven.  Es vomitadle. Levantarse y acostarse. Estoy en la ruina
Se me olvida todo y he dejado plantado a un sin fin de personas. Proyectos, viajes, pegas, contactos, deudas todo al hoyo.

Mas la mala fama que se me ha asignado  no me permite repuntar para  tener un trabajo ni un salida. En el amor las cosas tampoco han mejorado y de la suerte  no  la he visto nunca.
Esto no es una mala racha. He perdido el control de todo. Tengo susurros en la noche que no me dejan dormir. Y duermo con las manos empuñadas, a la mañana siguiente un dolor de brazos  me tienen agarrotado. En este estado me encuentro.
  
Tengo un mal presentimiento por eso estoy redactando una carta  a los que me estiman, para asegurar mis obras en buenas manos por si caso.
  
Para salir un poco del  hospital de la pena y la melancolía. Me voy esta noche a ver un amigo músico que toca en un viejo teatro de  la calle San Diego. Tine n una banda que se reagrupoa después de muchos años Los mismos. Son buenos.

Luego vuelvo

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